El artículo gira entorno a si, para pronunciar la condena indicada, tiene o no el Tribunal que fundamentarla, cualitativa y cuantitativamente, en mayor o menor grado, es decir, causalizarla. La condena a una indemnización exige la apreciación de una conducta —activa u omisiva—, un daño y una relación de causalidad entre una cosa y la otra; en cambio, la sanción, concede al Tribunal un amplio margen de libertad para imponerla, incluso cierta discrecionalidad.
VER PDF

Written by admin
Deja un comentario